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Los Chihuahuas
Vida

La historia del chihuahua: del Techichi azteca al icono viral

Del desierto mexicano prehispánico a las redes sociales de hoy. Repasamos los 3.000 años de historia del chihuahua, la raza canina más antigua de América.

BS Belen Salto
· 6 min de lectura ·

Piensas en un chihuahua y lo primero que te viene a la mente seguramente es un bolso de diseño, una bolsa de dueña famosa o un video viral. Pero esta raza minúscula arrastra, casi sin que nadie lo sepa, una de las historias más antiguas y fascinantes del mundo canino. Hablamos de más de 3.000 años de coexistencia con civilizaciones humanas. Este artículo es un repaso de esa historia larga, desde los desiertos del México prehispánico hasta los memes de Instagram.

El antepasado olvidado: el Techichi

Mucho antes de que el chihuahua tuviera ese nombre, existía el Techichi, un perro pequeño, mudo y de cuerpo compacto que acompañaba a los toltecas en el centro de México hacia el siglo IX. Los hallazgos arqueológicos sitúan al Techichi incluso antes, hasta el 100 a.C., en tumbas y esculturas cerámicas del actual estado de Colima.

El Techichi no era una mascota en el sentido moderno. Cumplía funciones muy específicas en la vida toltecas y, después, en la cultura azteca:

  • Compañero espiritual. Los aztecas creían que el perro guiaba el alma del difunto en su viaje por el Mictlán (el inframundo). Por eso muchos se enterraban junto a sus humanos.
  • Ofrenda ritual. En ceremonias religiosas se sacrificaban perros como parte de ritos a Xólotl, dios con forma canina.
  • Fuente de calor. Su temperatura corporal alta (común en perros pequeños) se aprovechaba como bolsa caliente sobre articulaciones doloridas.
  • Carne ceremonial. También se criaban para consumo en eventos especiales, algo que hoy impacta pero que era práctica común en varias culturas precolombinas.

El Techichi, por tanto, no era un perro “de compañía”. Era un perro sagrado y utilitario a la vez, y su presencia aparece documentada en códices, esculturas y relatos de los primeros cronistas españoles.

La llegada de los españoles y el cruce con perros europeos

En 1521, con la caída de Tenochtitlán, la vida del Techichi cambia para siempre. Los conquistadores traen perros europeos —pequeños spaniels y perros de caza— que se cruzan con los locales. Esto añade rasgos nuevos: pelo largo en algunos ejemplares, colores distintos, y una estructura ligeramente más estilizada.

Durante los siguientes siglos, el Techichi casi desaparece. Los cronistas coloniales dejan de mencionarlo. Muchos autores llegaron a creer que se había extinguido por completo.

El redescubrimiento en el estado de Chihuahua

La historia moderna del chihuahua empieza a mediados del siglo XIX. Viajeros estadounidenses que cruzan la frontera desde Texas y Nuevo México descubren perros muy pequeños viviendo semi-salvajes en las ruinas de antiguas construcciones y en poblaciones rurales del estado mexicano de Chihuahua (de ahí el nombre definitivo).

Los primeros ejemplares se compran en mercados locales a precios simbólicos y se llevan a Estados Unidos. En esa época no tenían un nombre oficial: se les llamaba simplemente “Arizona Dog”, “Texas Dog” o “Chihuahua Dog”, dependiendo del comerciante. El nombre “chihuahua” se va imponiendo por ser el que más se repite en las guías de viaje.

En 1884, un ejemplar llamado Midget se expone en una feria canina en Filadelfia. Es la primera aparición documentada del chihuahua en un evento oficial estadounidense. Apenas un puñado de personas reparan en él. Pero alguna sí: a partir de ahí empiezan los primeros criadores serios en Estados Unidos.

Reconocimiento oficial y estándar

En 1904, el American Kennel Club (AKC) registra al primer chihuahua oficial: un ejemplar llamado Midget (otro, no el de Filadelfia) propiedad de H. Raynor. Así entra la raza en los registros cinológicos modernos.

El primer estándar oficial de la raza se publica en 1923, y queda esencialmente como lo conocemos hoy: perro de compañía, peso entre 1,5 y 3 kilos, cabeza de manzana, ojos grandes, orejas erguidas, cuerpo ligeramente más largo que alto. El pelo largo se reconoce como variedad oficial algo más tarde, en 1954.

En Europa, la Federación Cinológica Internacional incorpora al chihuahua al grupo 9 (perros de compañía y toy, sección 6: chihuahueño) en los años 50, adoptando el estándar americano con pequeñas variaciones.

Los años dorados en Hollywood

A partir de los años 40-50, el chihuahua empieza a colarse en la cultura popular estadounidense. Pequeño, expresivo, inusual, es una raza “fotogénica” en el cine y la televisión.

Algunos hitos:

  • Xavier Cugat, músico cubano de la época, aparece casi siempre con un chihuahua bajo el brazo. Es probablemente la primera celebridad moderna asociada a la raza.
  • Taco Bell, en los años 90, lanza una campaña publicitaria con un chihuahua animado que se vuelve icónico en toda América Latina y Estados Unidos.
  • Películas Disney y Warner empiezan a usar chihuahuas como personajes cómicos: Beverly Hills Chihuahua (2008) sería el punto culminante de esta asociación.

La era Paris Hilton y el chihuahua como accesorio

En los años 2000, la raza alcanza su momento más comercial y, a la vez, más polémico. Paris Hilton, junto a otras celebridades, empieza a aparecer en portadas de revistas con su chihuahua Tinkerbell metido en un bolso rosa. La imagen del chihuahua como “accesorio de moda” se instala globalmente.

Los efectos son dos, opuestos:

  • Positivo: la raza se vuelve visible en todo el mundo, incluyendo países donde no era conocida.
  • Negativo: miles de personas adoptan chihuahuas sin saber nada de la raza. Resultado: abandonos masivos en los 5-10 años siguientes, cuando se dan cuenta de que no es un peluche decorativo, sino un perro con carácter, necesidades y compromiso real.

Las protectoras de España, México, Argentina y Estados Unidos se llenan de chihuahuas rescatados. Es un capítulo incómodo de la historia reciente de la raza, y una lección sobre por qué adoptar “por moda” nunca es buena idea.

TikTok, Instagram y la nueva cara del chihuahua

En la última década, el chihuahua ha vuelto a reinventarse. Esta vez desde dentro de la comunidad de dueños, no desde la industria del espectáculo.

  • Cuentas como @soyromechihuahua (sí, esa somos nosotros con Romeo y Lorenzo), junto a muchas otras, muestran a los chihuahuas tal como son: cariñosos, valientes, traviesos, graciosos, vulnerables. Perros enteros.
  • Memes como “Chihuahua rageface” o vídeos virales de chihuahuas con ojos saltones han convertido a la raza en referencia de cultura de internet.
  • Surge una nueva generación de dueños informados y exigentes, que buscan criadores éticos, rechazan el “teacup” y piden contenido serio sobre cuidados.

De ser una mascota de celebridad, el chihuahua pasa a ser un perro popular y accesible, con comunidades enormes en redes que comparten consejos, fotos y experiencias. En muchos sentidos, vive su mejor momento en términos de comprensión pública.

Curiosidades finales

  • Es la raza canina más antigua de América, con evidencia arqueológica anterior a la llegada de los europeos.
  • En 2020, análisis de ADN confirmaron que los chihuahuas modernos conservan entre un 10% y un 20% de herencia genética del Techichi original. El resto viene de cruces con razas europeas.
  • El chihuahua ostenta el récord Guinness como perro más pequeño del mundo (Milly, una hembra mexicana de 9,65 cm de altura).
  • Es perro nacional de México por declaración oficial y se considera parte del patrimonio cultural del país.
  • La esperanza de vida media es de 14 a 17 años, una de las más largas entre razas reconocidas.

Un linaje vivo

Cuando Romeo se enrosca en mis rodillas, no alimento muy a menudo en los toltecas ni en el Mictlán. Pero a veces, cuando lo observo temblar de pura emoción al verme volver a casa, me doy cuenta de que llevo a un descendiente directo de los perros que acompañaban a reyes aztecas en su viaje al otro mundo.

Es un pensamiento bonito. El chihuahua no es una raza “moderna” creada para bolsos de diseño. Es una raza que llegó a los bolsos de diseño tras 3.000 años de acompañar a humanos en todas las culturas imaginables. Y seguirá ahí, probablemente, durante otros 3.000 años más. Con o sin TikTok.