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Chihuahueño: por qué solo se llama así en México (y no afuera)

El chihuahueño y el chihuahua son la misma raza, pero solo en México le dicen así. La historia del nombre, el ancestro precolombino y otras curiosidades.

BS Belen Salto
· 6 min de lectura ·

En México lo llaman chihuahueño. En Argentina, España, Colombia y la mayor parte del mundo hispanohablante simplemente le decimos chihuahua. Son el mismo perro, pero el gentilicio mexicano cuenta una historia que muchos dueños de la raza no conocen: la del único can originario de México que conquistó el mundo entero, llevándose con él el nombre de un estado del norte del país.

Si tenés un chihuahueño en casa, o si te interesa entender de dónde viene esta raza diminuta y de carácter enorme, este artículo te va a aclarar el origen del nombre, la conexión con un perro precolombino llamado techichi, y por qué solo en México le dicen así.

¿De dónde viene el nombre chihuahueño?

“Chihuahueño” es el gentilicio aplicado al perro que viene del estado de Chihuahua, en el norte de México. Igual que un argentino es de Argentina y un madrileño es de Madrid, un chihuahueño es de Chihuahua. La diferencia es que en este caso la palabra se usa más para referirse al perro que a las personas del estado, aunque técnicamente sirve para ambos.

El estado de Chihuahua es la entidad federativa más grande de México, fronteriza con Estados Unidos. Es una región amplia, en parte desértica, con tradición ranchera y minera. La raza se popularizó allí durante el siglo XIX, y los criadores estadounidenses que la “descubrieron” en aquellas zonas le pusieron el nombre del lugar. Así nació, oficialmente, el chihuahua como raza canina reconocida.

En México, donde el orgullo por el origen del perro es grande, la palabra “chihuahueño” se usa con afecto. No es un término técnico ni de exposición canina (en concursos oficiales lo llaman “chihuahua”), pero sí es la forma cariñosa y regional de nombrar al perro nacional.

¿Cuál es el origen del chihuahua según la historia?

La historia del chihuahueño no empieza en el siglo XIX, sino mucho antes. Los rastros arqueológicos y los relatos de los primeros conquistadores españoles sugieren que un perro pequeño y compacto vivía con las civilizaciones precolombinas de Mesoamérica desde hace al menos mil años, posiblemente más. Ese antepasado se llamaba techichi.

El techichi no era exactamente igual al chihuahua moderno, pero comparte características clave: tamaño chico, cabeza redondeada, orejas paradas y un papel ceremonial dentro de las culturas que lo criaron. Los toltecas y luego los aztecas lo consideraban un animal con valor espiritual, no solo un perro de compañía.

Cuando llegaron los conquistadores españoles en el siglo XVI, el techichi ya formaba parte del paisaje doméstico mexicano. Con el tiempo, esta raza ancestral se mezcló con perros pequeños traídos de Europa y Asia, dando origen al chihuahua que hoy conocemos. Si querés profundizar en este recorrido, te recomendamos leer la historia completa del chihuahua donde repasamos cómo cada cultura aportó algo a la raza.

El techichi: el ancestro precolombino del chihuahua

El techichi fue mucho más que una mascota para los pueblos toltecas y aztecas. Lo criaban con propósitos múltiples y muy específicos:

  • Compañía espiritual: se creía que el alma del perro acompañaba al alma humana en el viaje al inframundo después de la muerte. Por eso aparecen restos de techichis enterrados junto a sus dueños en muchos sitios arqueológicos.
  • Animal sagrado: en ciertos rituales tenía un rol ceremonial, asociado al fuego y al sol.
  • Fuente de calor: por su tamaño compacto y su tendencia a buscar contacto físico, se utilizaban como “calentadores” en las noches frías de las regiones altas.
  • Alimento ceremonial: aunque incomoda decirlo desde la mirada actual, en algunas culturas también se consumía su carne en contextos rituales muy específicos.

Lo que sí está claro es que el techichi tenía una relación cercana con el ser humano mucho antes de que existieran los conceptos modernos de “raza” o “perro de compañía”. Esa conexión ancestral es parte de lo que hace al chihuahueño tan único.

¿Por qué solo en México le dicen chihuahueño?

La respuesta corta: identidad nacional. El chihuahua es la única raza canina originaria de México, y eso genera un orgullo lógico. Llamarlo “chihuahueño” en lugar de simplemente “chihuahua” enfatiza la conexión territorial: este perro es nuestro, viene de aquí, lleva el nombre de uno de nuestros estados.

En el resto del mundo, la raza llegó como producto de exportación. Estados Unidos fue el primer país en registrarla oficialmente con la AKC (American Kennel Club) a fines del siglo XIX. De ahí se difundió a Europa, Sudamérica y Asia. En todos esos lugares, el nombre que llegó fue “chihuahua”, no “chihuahueño”. Por eso, fuera de México, el gentilicio es prácticamente desconocido.

País / regiónCómo le dicen al chihuahua
MéxicoChihuahua o chihuahueño
Argentina, Uruguay, ChileChihuahua
EspañaChihuahua
Colombia, Perú, EcuadorChihuahua
Estados UnidosChihuahua (en inglés “Chiwawa” coloquial)
FranciaChihuahua
BrasilChihuahua (sin gentilicio brasileño)

¿Hay diferencia entre un chihuahueño y un chihuahua?

No. Es exactamente la misma raza, los mismos estándares, las mismas características físicas y de comportamiento. El chihuahueño puede tener cabeza de manzana o cabeza de venado, pelo corto o pelo largo, ser color crema, caramelo, chocolate, negro o cualquier combinación. Todo lo que aplica a un chihuahua aplica a un chihuahueño, porque son sinónimos.

Si te interesa saber qué tipos hay y cómo identificarlos, podés leer nuestra guía de tipos de chihuahua y variantes, que te ayuda a reconocer las diferencias entre cabeza de manzana y de venado, y entre pelos corto y largo. También cómo es el carácter típico de la raza más allá del estereotipo de “perro nervioso”.

Curiosidades del chihuahueño que poca gente conoce

  • Es la raza más pequeña del mundo reconocida oficialmente por la FCI (Federación Cinológica Internacional).
  • Pesa entre 1,5 y 3 kilos en estado adulto, sin variantes oficiales más pequeñas.
  • Tiene una zona blanda en el cráneo llamada molera, similar a la fontanela de un bebé humano. Es normal en cachorros y en muchos adultos.
  • Vive entre 14 y 18 años con los cuidados adecuados, una de las expectativas de vida más largas entre todas las razas.
  • No le gusta el frío: por su tamaño chico y poco abrigo natural, en climas fríos necesita ropa.
  • Es leal a una sola persona principal: aunque puede llevarse bien con toda la familia, suele “elegir” un humano favorito.

¿Por qué es importante conocer el origen?

Saber que tu chihuahua viene de una raza precolombina, criada por culturas mesoamericanas durante siglos, te conecta con un linaje extraordinario. No es “un perrito chico” cualquiera: es el descendiente directo del techichi, un animal que acompañó a los pueblos originarios de México en su vida cotidiana, en sus ceremonias y en su muerte.

Esto no cambia cómo cuidás a tu perro, pero sí cambia cómo lo mirás. Detrás de cada chihuahueño hay miles de años de historia, de migración, de mezcla cultural y de cariño humano. No mucha gente puede decir lo mismo de su mascota.

Romeo, mi chihuahua mayor, no tiene ni idea de que es heredero de los toltecas. Le da igual: prefiere las siestas largas y robar mantas. Lorenzo, el más joven, también se mantiene ajeno al asunto, ocupado en perseguir su propia cola. Pero cuando los miro y los pienso como descendientes de aquel perrito sagrado de hace mil años, todo empieza a tener un poco más de poesía. Si vos también tenés un chihuahueño, ahora sabés algo más sobre él. Contale, aunque no entienda, a tu perro le gustan los relatos largos en voz suave.