Rayito llegó a mi vida en febrero de 2026 y lo cambió todo. Llegó como un verdadero rayo de luz para iluminar mi vida.
Después de la pérdida de mi perrita, me costó mucho tiempo volver a querer otro perro. Pero, con el tiempo, me di cuenta de que todavía tenía muchísimo amor para dar y también para recibir.
Un día, mis papás llegaron con él y mi vida volvió a transformarse por completo. Es inexplicable todo lo que Rayito despertó en mí y la felicidad que volvió a traer a mi vida.