Pedro llegó a nuestra vida un 24 de diciembre, como un regalo muy especial de Papá Noel. Desde ese día llenó la casa de alegría y de movimiento, porque es un perrito súper inquieto, curioso y siempre con ganas de jugar.
Se está criando rodeado de otros “hermanitos”, aunque es el único de su raza en la casa, lo que lo hace todavía más particular. Tiene una personalidad muy marcada: es activo, divertido y bastante pícaro, siempre atento a todo lo que pasa alrededor.
Una anécdota que lo define mucho es que el otro día, mientras todos estaban tranquilos, Pedro desapareció de la nada. Después de buscarlo por toda la casa, lo encontramos… ¡dormido adentro de una zapatilla! Se había metido ahí como si fuera su cuevita, totalmente cómodo. Así es él: siempre encuentra la forma de sorprendernos y sacarnos una sonrisa.