Estábamos regresando a casa después de hacer las compras. La vimos en la tienda de mascotas de la placita, nos acercamos, nos enamoramos. Regresamos corriendo a casa a convencer a mi abuelito: yo rompí mi cochinito, y mi mamá y mi abuelito pusieron lo demás. Volvimos a la tienda justo antes de que cerraran y la llevamos a casa.
Hoy es un amor, pero está súper loquita: le encanta jugar a la caza con sus juguetes y con nuestros pies.