Llegó a casa con 4 meses, después de que nadie la había comprado. La rescatamos: no tenía vacunas, la compramos casi a nada del precio que realmente sale porque a esa edad ya nadie las elige. Estaba con otros perros de otra raza, era muy pequeñita, la más chiquita de todas.
Es lo mejor que me pasó en la vida. Es buena, mimosa, buena con sus hermanos (mis dos hijos), pura amorosa, obediente y tranquila. Jamás había tenido perrito propio y llegó para demostrarme que siempre hay una nueva forma de amar.