Llegó a casa en noviembre de 2025. Lo regaló un amigo a mi hija, y siempre ha sido muy amoroso. Recién en 2026 empezó a ladrar — antes no lo hacía. No es mucho lo que ladra: es como nuestro timbre en casa.
Es como nuestro nieto. Mi esposo lo mima mucho, y duerme con nosotros, ya que nuestra hija estudia fuera de la ciudad donde residimos.