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Los Chihuahuas
Cuidados

Chihuahua con ojos llorosos: causas y cómo limpiárselos bien

Chihuahua ojos llorosos: descubre por qué lagrimean, cuándo preocuparte y aprende una rutina diaria de limpieza segura que previene manchas y molestias.

BS Belen Salto
· 8 min de lectura ·

Si tienes un chihuahua ojos llorosos a diario, respira: es una de las consultas más frecuentes que me llegan y casi siempre tiene explicación y solución. Un hilo de humedad bajo el ojo no es una enfermedad, pero un lagrimeo constante, con manchas marrones o con el ojo rojo, sí merece tu atención y, muchas veces, la del veterinario.

Por qué esta raza lagrimea más que otras

Los chihuahuas tienen una cara expresiva pero anatómicamente particular. Sus ojos grandes y saltones asoman más de lo habitual, los párpados son pequeños y el conducto lagrimal que debería drenar la lágrima hacia la nariz es estrechito de fábrica. Si a eso le sumamos que los de cabeza de manzana tienen el cráneo redondeado y la cara corta, el resultado es previsible: la lágrima se produce de sobra pero no encuentra salida y rueda por la mejilla.

En las líneas de cabeza de venado, con el hocico más alargado, el drenaje suele funcionar mejor. En casa tengo los dos perfiles: Romeo, crema y senior, con su cabeza de manzana, lagrimea algo a diario desde siempre; Lorenzo Pablito, caramelo y joven, con su cabeza de venado, apenas deja rastro. La anatomía manda.

¿Es normal que mi chihuahua tenga los ojos llorosos?

Un chihuahua sano puede tener humedad en el ángulo interno al despertarse, tras un paseo con viento o con polen en el aire. Esa lágrima, si es transparente, sin pus, y se seca pronto, entra dentro de lo esperable. Hablamos de lagrimeo excesivo cuando la mejilla está permanentemente mojada, aparecen manchas marrones debajo de los ojos, el ojo se ve irritado o la secreción se vuelve amarillenta o verdosa.

El término médico para ese exceso de lágrima es epífora canina, y es un síntoma, no una enfermedad: nos indica que algo está mal, bien porque se produce demasiada lágrima, bien porque no drena, bien porque hay inflamación.

Las causas más frecuentes de lagrimeo

Vamos a repasarlas una a una para que puedas afinar el ojo antes de llamar al veterinario.

1. Irritación ambiental

Humos, polvo, aire acondicionado directo, calefactores, productos de limpieza, colonias, ambientadores. Todo eso irrita el ojo y provoca lágrima de defensa. Es la causa más tonta y, aun así, la más habitual.

2. Alergias oculares

Polen, ácaros, algunos alimentos (llamado pienso en España o croquetas en México), tejidos nuevos de su cama, detergentes. Las alergias oculares producen picor, ojos rojos y lagrimeo bilateral. Suele verse con el perro rascándose la cara o frotando el hocico contra el sofá.

3. Conducto lagrimal obstruido

Si el canal que lleva la lágrima del ojo a la nariz está estrecho o tapado, algo frecuente en chihuahuas de cara corta, la lágrima rebosa aunque el ojo esté sano. Es una causa estructural, no infecciosa.

4. Cuerpo extraño en el ojo

Una pestaña suelta, una brizna de hierba, una semilla, arena, incluso un pelo del flequillo rozando la córnea. El cuerpo extraño ojo provoca lagrimeo súbito, guiño constante y a veces el perro se frota con la pata. Merece revisión rápida.

5. Pelos que rozan la córnea

Los chihuahuas de pelo largo pueden tener mechones cerca del ojo que rozan la superficie corneal y actúan como irritante permanente. También existe una condición llamada distiquiasis, donde nacen pestañas en una fila que no toca, y que suele necesitar valoración oftalmológica.

6. Conjuntivitis

La conjuntivitis, inflamación de la membrana rosa que rodea el globo ocular, cursa con ojo rojo, legaña amarillenta o verdosa, párpado hinchado y mucha lágrima. Puede ser vírica, bacteriana, alérgica o por irritación mecánica. Necesita tratamiento veterinario específico.

7. Queratoconjuntivitis seca

Paradójicamente, un ojo que produce poca lágrima de buena calidad también puede verse húmedo, porque reacciona produciendo una lágrima acuosa de mala calidad en exceso. La queratoconjuntivitis seca u “ojo seco” es más frecuente en razas pequeñas y suele detectarla el veterinario con un test sencillo llamado test de Schirmer.

8. Glaucoma y úlcera corneal

Dos urgencias oftalmológicas. El glaucoma cursa con dolor, ojo muy rojo, pupila dilatada, córnea a veces azulada y lagrimeo abundante. La úlcera corneal aparece tras un golpe, un arañazo o una infección y se manifiesta con guiño intenso, lágrima constante y un perro que no quiere que le toquen la cabeza. Ante cualquiera de los dos, consulta el mismo día.

Cómo diferenciar un lagrimeo inofensivo de uno que preocupa

Esta tabla la uso como referencia rápida antes de decidir si llamo al veterinario.

Señal que observasPosible causaAcción
Humedad matinal, transparente, un solo ladoDespertar o pestaña sueltaLimpiar y vigilar
Lágrima constante, ambos ojos, sin rojezEpífora estructural o alergiaConsulta sin urgencia
Ojos rojos, picor, el perro se frotaAlergia o conjuntivitisCita veterinaria esta semana
Legaña amarilla o verdeInfección bacterianaCita veterinaria pronto
Ojo cerrado, mucha lágrima, dolor al tocarÚlcera o cuerpo extrañoUrgencia el mismo día
Ojo muy rojo, pupila rara, perro apagadoSospecha de glaucomaUrgencia inmediata
Manchas marrones fijas sin rojezLágrima oxidada crónicaRutina de limpieza y revisión

¿Cómo quitar las manchas debajo de los ojos?

Las famosas manchas marrones debajo de los ojos se deben a la oxidación de la porfirina, un pigmento de la lágrima. Cuando el pelo está húmedo muchas horas, la porfirina se oxida con el aire y tiñe el pelo de tono rojizo o marrón. No es suciedad, es química.

La estrategia para quitarlas tiene dos partes: reducir el lagrimeo de base tratando la causa y mantener la zona seca y limpia. Sin el primer paso, el segundo es batalla perdida.

Rutina diaria de limpieza paso a paso

Te dejo la rutina que sigo en casa con Romeo, que es quien más la necesita. No lleva más de un minuto por ojo y marca la diferencia.

  1. Lávate las manos antes de tocar la cara del perro.
  2. Siéntate a su altura, con el chihuahua en tu regazo o frente a ti, tranquilo.
  3. Moja una gasa estéril (una por ojo, nunca la misma) con suero fisiológico veterinario o solución específica para higiene ocular canina.
  4. Pasa la gasa del ángulo interno hacia fuera, suavemente, sin frotar. Repite con gasa nueva si hace falta.
  5. Seca la zona con otra gasa limpia, a toquecitos. La humedad residual es la que oxida la porfirina.
  6. Recorta con tijera de punta roma los pelos que caigan sobre el ojo, si los tiene largos.
  7. Premia al perro al acabar: asociación positiva, siempre.

Esta rutina, hecha una o dos veces al día, evita que la mancha se instale y mantiene la zona confortable.

Lo que NO debes usar bajo ningún concepto

Hay muchos remedios caseros circulando por internet y casi todos son mala idea en un ojo canino.

  • Manzanilla casera: puede contaminarse, provocar alergia y no está esterilizada. Los oftalmólogos veterinarios la desaconsejan.
  • Suero salino humano de botiquín: su composición no siempre coincide con la solución oftálmica veterinaria; úsalo solo si tu veterinario lo indica.
  • Peróxido, alcohol o agua oxigenada: nunca cerca del ojo.
  • Colirios humanos sobrantes: la composición puede ser tóxica para el perro.
  • Toallitas perfumadas o de bebé: contienen conservantes y fragancias que irritan la mucosa.
  • Bastoncillos de algodón cerca del globo ocular: riesgo altísimo de arañar la córnea.

Si quieres un producto más allá del suero fisiológico, pídeselo a tu veterinario. Hay soluciones limpiadoras específicas muy suaves, con ingredientes como el ácido bórico a dosis seguras, diseñadas justo para esta zona.

Higiene, alimentación y genética: el trío que marca la diferencia

El lagrimeo tiene mucho de anatomía y algo de dieta. Aguas muy duras, ciertos colorantes en los premios y el estrés crónico pueden aumentar la porfirina. Cambiar a agua filtrada, revisar el alimento seco que come y reducir la ansiedad diaria también ayuda. Si tu chihuahua es cachorro, te interesa leer la guía de cuidados del chihuahua cachorro para instaurar la higiene ocular desde el primer día. Y si quieres entender por qué la forma de su cabeza importa tanto aquí, te dejo mi artículo sobre tipos de chihuahua, donde explico la diferencia entre cabeza de manzana y cabeza de venado y su impacto en el lagrimeo.

Cuándo ir al veterinario sin demora

Llama a tu clínica el mismo día si notas alguno de estos signos:

  • Ojo cerrado o guiño constante.
  • Enrojecimiento intenso o vasos muy marcados.
  • Secreción amarilla, verde o con sangre.
  • Pupilas distintas entre un ojo y otro.
  • Córnea azulada o blanquecina.
  • Bulto o párpado deformado.
  • Dolor al rozar la cabeza, cambios de carácter.
  • Lagrimeo que aparece de golpe tras un paseo (sospecha de cuerpo extraño).

Si el lagrimeo persiste más de dos o tres semanas pese a la limpieza diaria, pide una valoración con un oftalmólogo veterinario: disponen de tinciones, test de Schirmer, tonómetros y lámparas específicas que un generalista no siempre tiene a mano. Detectar una úlcera, un glaucoma incipiente o un ojo seco a tiempo cambia por completo el pronóstico.

Un apunte necesario

Este artículo es orientativo y no sustituye la consulta veterinaria. El ojo es un órgano delicado: un problema sin tratar puede derivar en pérdida de visión en días.

Lo que me ha enseñado la mirada de Romeo

Romeo, mi chihuahua crema de cabeza de manzana, ha tenido algo de lagrimeo desde cachorro. Nada dramático, pero sí una humedad constante en el lado izquierdo por un conducto lagrimal estrecho. Con gasa y suero dos veces al día, la zona se mantiene seca y sin manchas. A sus once años, la revisión oftalmológica anual nos tranquiliza. Lorenzo Pablito, en cambio, apenas necesita limpieza: su cara de venado y su juventud le juegan a favor.

La moraleja, tras tantos años conviviendo con chihuahuas, es sencilla. Observa cada mañana los ojos de tu perro como quien mira un semáforo: si están limpios y brillantes, adelante; si aparece algo raro, te paras y consultas. Un minuto al día de higiene vale más que cualquier remedio milagroso, y la mirada de tu chihuahua te lo agradecerá siempre.